🟢➡️2 formas de ver la vida y una es para ser longevo

Buynewyork Reply mayo 04, 2021

Siempre hay una manera de ver las cosas y hay dos formas de afrontar aquello que nos pasa. 

Camino con  un andador o lo que me dicen las señoras estas que suelen comentarlo todo a grito , me dicen ay, pobrecilla, que tan joven y con un andador le digo señora, que soy coja, que no estoy sorda.

Pero digo bueno, en fin.

Y entonces hay dos maneras de ver las cosas como algo limitante, como una barrera y como algo que no te puede permitir llegar hasta donde quieres. O por el contrario, puedes ver la misma realidad como un coche de carreras descapotable. 

Yo descubrí a los 16 años cuando empecé a salir de fiesta, cuando venía un poli y estábamos de botellón con la copita en la mano de plástico. Todos mis amigos corriendo y yo cabrones, que no vayáis, no me dejéis aquí con tol marrón.

Digo Miry, no te preocupes, porque grandes problemas, grandes soluciones, digo tengo que hacer algo aquí, tengo que hacer algo. Mire, mire, mire. Y descubrí que donde el resto de las personas que llevan un andador ponen la muleta.

A mí me cabía el vaso de cubata niquelado, lo escondí ahí puse el bolso, vamos pa la discoteca, le dije a mis amigos por haber salido corriendo. He sido la única que se ha llevado el cubata sin tirarlo. Además, daba igual que yo me emborrachara porque iba a andar igual. Total, que no se me notaba, así que los polis nunca me decían nada.

Cuando llego a la discoteca me dicen uf, el ropero estaba al principio y digo bueno, me he abierto camino haciendo paso como he podido y me decís que ahora el ropero está más, no pasa nada. Me quito el abrigo y dejo con toda mi paz el abrigo encima del carro y a mis amigos se les abren los ojos de ropero gratis forever. Ya empiezan a poner cada uno sus abrigos y eso está fenomenal. Cuando le haces un favor a gente que tu quieres.

Pero me ha llegado a ocurrir que de repente llega alguien que no he visto en mi vida y deja también con toda su calma en la enzimático. Vamos a ver, no, porque al final el de ropero me lo cobro yo. Total, pero no sólo eso, sino un porta cubatas, un coche de carreras de competición. Porque los policías una vez, cuando estaba en Colmenar Viejo, llegando de fiesta, paran y digo ay, que majos que me van a ayudar a llegar a casa.

Eran las cuatro de la mañana, me paran y me dicen señorita, los papeles del vehículo y yo qué. Yo no sabía que para llevar andador había que llevar papeles, que por eso descubrí que mi andador también podía ser un coche, porque me pidieron hasta los papeles. Pero no sólo eso, este. Bueno, este es el uso, que ahora cuando os lo diga lo vais a querer todos un andador. Pero os digo que sólo llevo uno.

Porque me hizo darme cuenta de que existen dos tipos de chicos cuando tú ligas, los que te preguntan Eh, nena, que por qué llevas esto y les dices pues es un andador y lo necesito para caminar. Y automáticamente el chico te dice no me lo creo, digo sácame a bailar y lo compruebas. Digo Pero no te vengas tú muy arriba, que como te vengas tú muy arriba, me vengo yo muy abajo y aquí no es negocio.

Y cuando el chico se da cuenta de que yo tengo un ritmo sexy pero peculiar, hay dos tipos de personas los que te miran y dicen dónde me he metido. Y te dan la palmadita y dicen bueno, mucha suerte cuando ese chico está empezando a iniciar su movimiento de giro. También en esa milésima de segundo yo estoy dando las gracias porque no he invertido ni un minuto de mi tiempo en conocer a alguien que no va a aceptar mi defecto más evidente, pero no el más importante.

Y luego están los chicos que si se quedan y dices aquí puede haber temita. Total, que es fenomenal, pero para que os deis cuenta de que lo mismo se puede mirar desde muchísimos prismas, pero no siempre fue así. Vayamos al principio. Yo nací en una familia de papis adolescentes muy jovencitos que no tenían dinero. Además estaban metidos en el tema de las drogas y de repente se enteran de que yo vengo en camino. Aún así, aunque era muy difícil, deciden darme la oportunidad de vivir.

A mis 28 años sigo dando las gracias por ello, pero al poco tiempo de nacer no tardan en darse cuenta de que a mi me ocurre algo porque se me caía la cabecita hacia adelante. Era capaz de pasarme toda la noche en la misma posición. Entonces, o bien era muy vaga, que también podía ser. O bien me ocurría algo con lo cual me llevan a un médico y ese médico simpático que les dije a mis padres jóvenes y sin dinero.

Adolescentes y con mucho miedo. Que yo he sufrido una parálisis cerebral, una falta de oxígeno que me afectaría a la parte locomotora de las piernas. Vamos, que no iba a poder caminar nunca, que iba a estar toda mi vida en una silla de ruedas y que si acaso a los 15 años me arrastraría por el suelo utilizando los codos. Pero no les dijeron nada más. Mis padres jóvenes toman la decisión más importante de sus vidas y también más generosa, porque nunca es fácil dar a tu niño.

Pero dijeron bueno, no la podemos cuidar y vamos a darle en adopción a una familia que sí, que pueda ayudarla. Con lo cual, imaginaros, todo empieza difícil, pero hay una generosidad y un amor desde el primer momento, no sólo por parte de ellos, sino por parte de mi familia adoptiva. Con siete hermanos me convierto en la pequeña de siete hermanos, dos criao ya y mis padres mayores. Y dicen así que el médico ha dicho que esta niña no va a poder caminar nunca.

Bueno, eso ya lo veremos. Poquito a poco, con muchos juegos, con mucha natación y con mucho esfuerzo ayudándome, me decían bueno, venga, vamos a hacer que la bicicleta imaginaria reflexionaban y estiraban mis piernas como podían. El día menos pensado me dijeron mire, venga que tú puedes. Y Miri dio su primer paso. El médico se había equivocado en el diagnóstico, como ha dicho esta chica, porque sólo había tenido en cuenta la parte científica del asunto.

Pero se había olvidado de tres factores fundamentales capaces de transformar cualquier realidad el esfuerzo, la entrega y el amor que le pones a las cosas. Esos tres factores pueden cambiarlo todo. No sólo empecé a caminar. También hice una rehabilitación que consistía en que cada vez que yo me ponía de pie, la fisio me empujaba. Mi hermana Charo se ponía de los nervios de por qué me empujas a la niña No sé qué. Me le montó unos pollos a la pobre.

Pero es verdad. Yo tampoco entendía, pero la fisio dijo esta niña se va a caer tantas veces en su vida que es fundamental que aprenda a colocar su cuerpo para hacerse el menor daño posible. Con lo cual dije Bueno, ya está. Ya aprendí dos cosas. La primera, a caer con un estilo tremendo y único. Soy una Power Ranger de las caídas. Y lo segundo a que cada vez es fundamental que para avanzar en la vida te levantes cuando te caes.

Cuando yo llego a la etapa escolar yo me sentía una más porque siempre había vivido como una más en mi casa. Pero me doy cuenta de que la sociedad no me veía igual, porque mis compañeros, por el simple hecho de moverme distinto, empezaron a burlarse de mí. Me cortaban el pelo, me cortaban el baby. Algunos más mayores me utilizaban de pelota entre unos a otros porque yo todavía no tenía suficiente equilibrio. Y yo fui durante diez años la realidad que viví, en los que mi personalidad se volvió completamente pasiva, no era capaz de mirar a los ojos de la gente ni de sonreír anulada por completo.

 El único momento que a mí me salvaba en el día a día era encerrarme en mi habitación, poner a todos los peluches, cuanto más, mejor. Y pensar que eran un público y que yo les iba a cantar canciones y yo pensaba que me pedían otra, otra. Y yo ya canto otra, no.

Entonces las Spice Girls me preparaba también bailes porque yo también bailaba. No era el único momento que yo me extraía de todo, pero al salir de esa habitación la realidad volvía a ser la misma. Cuando yo intentaba cantar para mis compañeros, se reían de mí y bajaban la minicadena, desenchufaba todo. Pero yo dije Nunca me voy a bajar del escenario sin haber terminado la canción. Fue tan duro. Tuve pensamientos muy duros, sobre todo siendo una niña, pero irónicamente.

Un día que toqué fondo fue el día que lo cambió todo porque me obligué a mí misma a plantearme lo siguiente. Vamos a ver Miry, esto lo vas a tener toda tu vida. Entonces déjate de tonterías. Tienes dos opciones una, o seguir con esa actitud con la que estás. Que vamos a ver. Yo siempre decía es que mis compañeros se meten conmigo, pero no nos damos cuenta de que cuando señalamos a alguien sólo hay un dedo que nos está señalando al otro.

Hay otros tres que nos están señalando a nosotros mismos y que nunca vemos porque no los queremos ver. Con lo cual dije puedes seguir así o puedes plantarte y decir acepto mi situación, aprendo a convivir con ella y sobre todo decido ser feliz. Me di cuenta de que había perdido demasiado tiempo planteando la pregunta equivocada.

¿Por qué a mí? ¿Porque yo no puedo caminar como los demás, porque soy el patito feo. ?¿Por qué? Porque, por qué? Pero dije y si a partir de ahora empiezo a salir a la calle y cada vez que alguien se meta conmigo, en vez de salir a llorar, me vuelvo una pequeñita sonrisa a ver qué pasa? Para transformar el mundo, la realidad, primero voy a empezar desde mí. Y si en vez de el, ¿por qué comienzo a plantearme el para qué soy así?

No sabía ni cuándo iba a llegar, ni cómo, ni de qué manera, ni de qué forma. Pero yo iba a empezar a creer y a confiar en que a veces las barreras no son éstas, sino estas. Empecé a tener sueños, metas, aspiraciones y una cosa muy importante.

Amigos y novietes también, porque me empecé a arreglar y empecé a ligar, pero hasta tal punto que a los 11 años decido presentarme a una competición de natación donde todos movían las piernas perfectamente y todos me decían ay, pobrecita. Ese ese paternalismo que en las personas con discapacidad siempre tenemos que vivir. Me decían si tú no vas a poder. Y efectivamente, en esa primera carrera perdí porque todos movían las piernas, ya que la última, pero a mí lo que me importaba era haber llegado hasta el final, hasta que dije bueno, a mí esto de la natación me gusta.

Yo voy a intentarlo de otra forma. Y fui a la Federación de Deportes para personas con algún tipo de discapacidad. Fui campeona de España de natación y mantuve el título durante muchos años. Me enamoré de un chico que no tenía piernas, pero tenía una sonrisa preciosa, con lo cual es que fue maravilloso. No sólo recorrimos España en furgoneta con la selección de cojos que decíamos no somos cojos, somos cojonudos, nos ayudábamos los unos a los otros con el buffet libre.

Era un espectáculo que era muy divertido, sino que aprendí que la actitud cuando la tienes en el sitio adecuado puedes conseguir cualquier cosa. También decidí apostar por la música y me presenté a tú si que vales. Y todo el mundo también decía es que no! Por qué vas a estar muy expuesta a la gente. Y bueno, pues no sé cómo, pero gané la segunda edición, con lo cual yo perfecto. O sea, fue una cosa que dije genial.

Me hizo muy feliz, pero creo que también fue un premio a la constancia, porque cuando todos mis compañeros se metían conmigo, yo decidí que jamás me iba a bajar del escenario sin haber terminado el trocito de canción, con lo cual nunca la RENUNCIES a vuestros sueños. Porque cuando de verdad buscas otras formas de hacer las cosas, eres capaz de llegar a la meta. Un día cualquiera me despierto. Había muchísimo ruido en casa. Eran las seis de la mañana y le pregunto a mi madre que qué estaba pasando.

Veo que os están llevando a mi padre en ambulancia y me dice mi madre que había sufrido un derrame cerebral. Mi padre se lo llevan y se tiro toda la familia en el hospital. Por la mañana, mi hermana Belén y mi madre volvieron para comer y descansar. Y menos mal, porque esa misma tarde recibimos una llamada de mi hermana Rocío. No entendíamos lo que nos quería decir. Sólo intuíamos que estaba pidiendo ayuda. Con lo cual fue mi hermana Belén corriendo a su casa y dijo que nadie la toque porque le ha dado un infarto cerebral a mi padre por la mañana y a mi hermana por la tarde.

Dijeron que ninguno de los dos se iba a salvar. Afortunadamente, mi padre en ese momento se salvó. Luego, un poquito más adelante, falleció.

Y mi hermana también se salvó, pero cuando fui a visitarla al hospital me lo encontré con una hemiparesia lado izquierdo de su cuerpo, completamente inmóvil. Se le caía la baba, no podía beber, no podía hablar mucho, pero me encerré con ella y me dijo Miri, me quiero morir porque yo me valía por mí misma y lo he perdido todo. Y los médicos me han dicho que yo jamás voy a volver a caminar. Claro, mi hermana me decía eso, pero yo no podía evitar pensar Rocío, qué me dijeron los médicos a mí cuando yo era pequeña chiquilla, que yo no iba a poder hacer prácticamente nada y sin embargo yo he podido porque soy una Fernández y tú vas a poder porque eres otra Fernández.

Vamos con un par y con cuatro ruedas, no? Entonces ya mi hermana decía soy una Fernández. Y entonces nos agarrábamos las dos mal. Y al final sonriendo. Y fue cuando ahí me di cuenta.

Digo ahí va. Pero que esto de verdad era una herramienta que he encontrado un para qué gigante? Y pensé pues mira, si esto en esta época ha ayudado a que mi hermana cambie una lágrima por una sonrisa, esto no lo cambio por nada. Esto no lo cambio por nada. Todos tenemos limitaciones en nuestra vida diaria, en nuestros trabajos, ¿verdad? Todos tenemos miedos. Pero yo de verdad que os invito a sentiros afortunados simplemente por el hecho de llegar a casa y encontraros a vuestros seres queridos ahí.

Os invito a valorar a los amigos que no os hace falta un acoso escolar y haber estado toda vuestra infancia sin amigos para daros cuenta de lo importantes que son. No os hace falta una discapacidad, ni que perder a alguien, ni a que a vuestra hermana le ocurra esto. Nada de lo que os he contado para caer en la cuenta de que la vida es una decisión, todo se puede transformar y se puede mirar desde un prisma distinto. Y es una sociedad tan rápida que vivimos centrados en aquello que nos falta y que no tenemos.

Parémonos a pensar en aquello que sí que tenemos. Que sí que podemos dar a los demás y convirtamos un andador en un coche de carreras. Deja que tu sonrisa cambie el mundo, como a mí me pasó. Con una pequeña sonrisa empezó a cambiar mi realidad. Pero nunca dejes que el mundo cambie tu sonrisa. Gracias. 

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